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Las máquinas anatómicas, en la Cavea subterránea

Máquinas anatómicas

Las máquinas anatómicas son dos esqueletos completos, un hombre y una mujer, de pie dentro de dos vitrinas, con el aparato arterovenoso casi íntegramente conservado alrededor de los huesos. Están en la Cavea subterránea, el espacio al que se accede por una escalera de caracol estrecha tras ver el Cristo velato y las estatuas de la nave. Son la parte de la visita que más divide: hay quien las considera lo más interesante de la Cappella y quien prefiere no mirarlas demasiado de cerca.

¿Qué sonDos esqueletos con aparato circulatorio reconstruido
AutorGiuseppe Salerno, médico siciliano
Período1756–1764 aproximadamente
DóndeCueva subterránea
AccesibilidadNo accesible en silla de ruedas
Estudio científicoUniversity College London, 2008

¿Quién las hizo, y por qué

El autor fue Giuseppe Salerno, médico siciliano activo entre 1756 y 1764 aproximadamente. Raimondo di Sangro compró el ejemplar masculino en 1756, después de que se exhibiera en una exposición pública en Nápoles, y más tarde encargó también el femenino. El aparato circulatorio que se ve alrededor de los huesos no es orgánico: está reconstruido con varios materiales, entre ellos cera de abeja y colorantes, montado con una precisión que durante dos siglos ha alimentado dudas sobre cómo se realizó realmente.

La leyenda negra, y qué dice la ciencia

Alrededor de las máquinas anatómicas ha crecido una pesada leyenda: que Raimondo di Sangro hubiera hecho matar a algunos sirvientes para usarlos como base. Es una historia que aún se cuenta, y es precisamente una leyenda, no un hecho documentado. En 2008, un grupo de investigadores del University College London obtuvo la autorización para examinar los dos esqueletos con técnicas modernas. El resultado: los esqueletos son reales, el sistema circulatorio es artificial, construido por separado y montado sobre los huesos. Se hipotetiza que a las reconstrucciones les precedieron pruebas de inyección en diferentes materiales, no en personas vivas. A los pies de la figura femenina también había un feto con la placenta, cuyos restos hoy han sido robados: lo que queda es el vacío donde estaba.

Por qué la Cavea no es para todos

La nave, donde se encuentra el Cristo velado, es accesible en silla de ruedas, y así como la sacristía con la librería. La Cavea no: se accede bajando una escalera de caracol estrecha, y no existe un recorrido alternativo. Quien se mueve con dificultad puede ver de todos modos el resto de la Capilla; las máquinas anatómicas siguen siendo la única parte inaccesible. Lo explico con más detalle en accesibilidad y silla de ruedas.

Consejo de quien vive aquí

Si la leyenda de los sirvientes asesinados es el motivo por el que quieres verlas, prepárate para quedarte un poco decepcionado: lo que encuentras es un trabajo de reconstrucción científica del siglo XVIII, no una prueba macabra. Interesante de todos modos, pero por un motivo diferente.

Qué ver antes de llegar

Las máquinas anatómicas son la última parada de la visita, después del Cristo velado y las estatuas de las Virtudes. El orden completo está en qué se ve dentro la CapillaPara el contexto sobre quién las encargó y por qué, y sobre cómo se entrelaza con la fama de alquimista del príncipe, está la historia de Raimondo di SangroQuien lleve niños encontrará esta la parada que más les impactará: el detalle está en visitar con niños.

Qué se nota de cerca

Las dos vitrinas están una al lado de la otra, el hombre y la mujer de pie, con toda la red de vasos que va del cuello hasta los pies. Lo que impacta no es solo la cantidad de detalle, sino la coherencia: arterias y venas están distintas, con un recorrido que sigue realmente la anatomía humana, no una aproximación decorativa. Es un trabajo pensado para ser estudiado de cerca, no solo observado desde lejos con cierto temor.

Por qué conviene saber la historia antes de bajar

Quien baja a la Cavea sin contexto corre el riesgo de detenerse solo en la reacción inmediata, entre fascinación y malestar, sin captar lo que hace que las máquinas anatómicas sean realmente interesantes: la precisión técnica de una reconstrucción del siglo XVIII hecha sin los instrumentos que tiene hoy la medicina. Una guía que cuenta la historia de Giuseppe Salerno antes de bajar cambia lo que se ve una vez llegados delante de las vitrinas, y hace más sencillo separar lo que está documentado de lo que es solo leyenda contada por un turista a otro.

Qué queda sin respuesta

No todo, sobre las máquinas anatómicas, ha sido aclarado por el estudio de 2008: sigue siendo incierto el método exacto con el que Salerno fijó la red de vasos a los huesos sin dañarlos, un procedimiento que los investigadores no han conseguido reconstruir en los detalles técnicos. Es uno de los motivos por los que las máquinas anatómicas siguen siendo objeto de estudio aún hoy, no solo una curiosidad de museo.

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Preguntas frecuentes

¿Las máquinas anatómicas son reales?

Los esqueletos son reales; el aparato circulatorio que los envuelve es una reconstrucción artificial hecha con diversos materiales, entre ellos cera de abejas. Lo confirmó el estudio del University College London de 2008.

¿Es cierto que Raimondo di Sangro mató a unos sirvientes para hacerlas?

No, sigue siendo una leyenda sin respaldo documental. Las reconstrucciones probablemente fueron precedidas por pruebas técnicas sobre materiales, no sobre personas. El contexto está en quién era Raimondo di Sangro.

¿Las máquinas anatómicas son accesibles en silla de ruedas?

No, se encuentran en la Cavea subterránea, accesible solo por una escalera de caracol estrecha. El resto de la Capilla sí: véase accesibilidad.

¿Quién realizó las máquinas anatómicas?

El médico siciliano Giuseppe Salerno, entre 1756 y 1764 aproximadamente, por encargo de Raimondo di Sangro.